Su limitación fue el resorte (Manuel Bermúdez Romero)

Tenía resuelta pasión por el béisbol, pero sufrió un percance. Ender Almarza Sulbarán nació con el pulgar de la mano izquierda engatillado. Si bien padecía esa congénita limitante, con perseverancia infinita pudo desde niño jugar la tercera base. Allí logró desempeñarse aceptablemente hasta el momento cuando al ascender a la categoría junior, la lesión hizo notoria su dificultad para recoger encendidas líneas y saltarinas rolatas. Cambió el guante de mano, se propuso hacerse zurdo y de ese modo ambidiestro y primera base, pero la deficiencia le restaba asimismo fuerza para sujetar el bate, y ello además de mermar su average, frustraba su entusiasmo deportivo. En el Hospital Jefferson, en Filadelfia, un cirujano de la mano lo intervino y le liberó el tendón extensor que ovillado le retenía doblado el pulgar sobre la palma. ¡El efecto resultó milagroso! Sus estadísticas dieron un brinco, puesto que, al aunarse su previa e indeclinable fuerza de voluntad por superar el obstáculo mediante el desarrollo de sus habilidades, más la solución quirúrgica del impedimento, le elevó su desempeño mucho más arriba del promedio y hoy juega en las nubes. ¡Es una estrella de los Astros de Houston!

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