Llámame (Miguel)

Llámame… rara, distinta, diferente. Llámame… exótica, limitada, exclusiva. Llámame… especial. Insisto, llámame… diferente, si tocas el teléfono te cortaré la mano. Llámame… a gritos, con miradas o por carta. Llámame por señas, en morse, tírame globos de agua. Si no te respondo, estaré hablando conmigo misma, con alguien diferente. En verdad no me conozco, es una cita permanente en la que yo pago el café. Tampoco te conozco a ti, lector, tampoco a mi padre, ni a mi madre, ni a la delantera de mi equipo de fútbol. Si me insultas, por favor, hazlo diferente. Innova, crea, maquina, diseña nuevas tendencias groseras y antipáticas que sean amenas de escuchar. Siempre con respeto. Para ofenderme llámame monótona, corriente, común oveja del rebaño. Cuando hayas acabado envíame una paloma mensajera, pero nunca un mensaje telefónico. Te cortaría la mano. Cuando acabe la tormenta volveré a mi casa y me miraré en el espejo. Corroboraré lo que ya suponía. Rinocerontes y ovejas no son buenos amigos, no puedo ser del rebaño. Me veo normal, quiero decir, distinta al resto, quiero decir, como siempre he sido. ¿Me entiendes? Los rinocerontes hablamos raro, ¿No crees señora oveja?

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