Los sueños del zaguán (Isaac)

Con cinco años soñaba con pintar nubes y que lloviera palomitas de maíz. Lo que no sé es en qué estaba soñando cuando mi coche se estrellaba, después de 14 horas de trabajo al volante.
Llevaba todo el día cogiendo el teléfono, mientras conducía, a pesar de que mis amigos argentinos se reían con esta expresión. Pero, al final, me cogió el teléfono a mi.
Una cucaracha, eso es lo que soy, no sé si Kafka tuvo un accidente antes de escribir su relato y después de atropellar a una familia.
Mi ‘golf’ atravesó la entrada del cine y terminé empotrado contra las máquinas del zaguán. Lo pagaré como si fuera el protagonista de La cartuja de Palma, para eso están los abogados de mi empresa, pero no abonaré más la miseria, me voy de este trabajo, renuncio y me retiro a meditar a mi montaña mágica, me iré a soñar con realismos mágicos y con palomitas que caigan del cielo sin que mi coche se estrelle contra ninguna máquina.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario