Madura (Paloma de la Fuente)

Perdí el miedo a los espejos,
a los mapas que no esconden ningún tesoro.
Perdí el miedo a ese estúpido reflejo que me saluda
todas las mañanas, en los charcos, a todas horas.
Perdí el miedo a las sábanas vacías
y a las miradas que llegan hasta las clavículas.
No me faltan hombros en los que dormir,
me cuelgan sueños de las pestañas,
tengo un acordeón atrapado en los pulmones,
escucho melodías en octavas desconocidas.
Se me han caído los escudos,
derribé todos los muros,

respiro en camas desconocidas,
campos de batalla donde empiezo a comprender
todos mis laberintos, y los ajenos
las fronteras de los cuerpos,
acaricio cicatrices que no son mías:
hay besos que cuentan más que los periódicos,
y miedos tan agarrados a las entrañas que no somos capaces de vomitar.

echo raíces en cada ciudad,
crezco y me riegan abrazos.

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