Malicia indígena (Clara de Borrero)

Matías ya había purgado veinte años en prisión, condenado a cadena perpetua por codiciar la mujer del prójimo y estrangularla en un intento de acceso carnal violento. El día menos pensado el alguacil lo llamó. Insólito fue el acicate, pero a todas luces imposible de rechazar.
Debido al hacinamiento reinante en la única cárcel del condado, se le ofrecía un viaje por mar a algún recóndito rincón inexplorado y desembarcaría en un nuevo mundo tras la engañosa careta de un pastor luterano encargado de despistar los ánimos revoltosos de los nativos a punta de oraciones y salmos.
Tres meses después, el atalaya prusiano atisbó tierra firme. El capitán disfrazó a Matías con cuello clerical y le entregó una biblia y un trapo blanco que tenía que agitar en son de paz al acercarse íngrimo a la orilla, vadeando el canguelo.
Los lugareños fueron más astutos y enviaron un señuelo: una preciosa joven cubierta apenas con un taparrabos de plumas y el cabello negro suelto hasta la cintura. Una visión. Una hermosura.
Matías sucumbió ante semejante encanto.
Esa tarde, la tripulación huyó como alma que lleva el diablo al divisar en la playa al reverendo decapitado colgando de un palo.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario