Manos entrometidas (Juan Carlos Goñi Capurro)

Aunque el tipo era un farsante, nos tenía cautivados con sus historias. Mi mujer lo hizo pasar frente a las chucherías acumuladas en sus visitas a las casas de remates; el supuesto vidente algo decía de cada objeto que tocaba. Esta estatuilla la tuvo una mujer cuyo marido murió al caer de una escalera mientras podaba la hiedra; esta cajita musical era accionada por una joven que, al crecer, terminó de monja misionera en África; este reloj de mitad de siglo pasado estuvo en manos de un alemán, que viajó a estas tierras escapando de la policía tras haber asesinado a su patrón. Entretenidos con los relatos, no vimos venir a mi suegra.
El parapsicólogo se acercaba al sillón del abuelo; extendió la mano para tocarlo cuando cayó de bruces sobre él, con la cuchilla de carnicero del viejo Luppo en la espalda. Helados, oímos la voz de mi suegra sentenciando: “Los secretos de familia, quedan en familia”. La mujer se marchó en silencio, dejándonos con ese nuevo secreto sangrando en el comedor.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario