El mar (Óscar Casas)

Cuando has estado en él, el mar vive eternamente en ti. De niño mi padre siempre nos llevaba unos días a la costa. Él buscaba en la orilla que sus derrotas, como lo fue la muerte de nuestra madre, se fueran con el oleaje. Mis hermanos y yo, en cambio, buscábamos nuestras primeras victorias. Ansiábamos dominar el mar, burlarnos de una olas que nos hicieran sentir vivos, que nos hicieran sentir mayores. En el mar murió feliz mi infancia. Allí gané algunos de mis mejores amigos. Allí me hice adulto, y allí te conocí. Por eso para mí el mar siempre ha olido a niñez, alegría, amor y sobre todo libertad. Siempre supimos que cuando tuviéramos hijos los llevaríamos a ver el mar. Queríamos que ellos también saborearan la satisfacción de llegar a la costa tras vencer las olas. Ahora veo como vosotros lo habéis conseguido. Espero consigáis la libertad que nos han arrebatado. Llevo días viendo la muerte reflejada en los ojos de muchos de nuestros compañeros de viaje y ahora, cuando giro la mirada de nuevo hacia la costa que no alcanzaré, solo veo la muerte presente en mis ojos reflejados en el agua. Cuando has estado en él, el mar vive eternamente en ti. Yo ahora viviré eternamente en él.

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