Misterio en el TEE París-Copenhague (Guillermo Bistué Gonzalvo)

Cierto día de 1972, debía viajar a Essen desde Donostia por un asunto profesional.
Un wagon-lits me llevó de Hendaye a París con muy mal dormir. En la Gare du Nord tomaría el TEE a Copenhague que me dejaría en Colonia. Otro tren me llevaría hasta Essen.
Ya en la estación, dediqué las 3 horas de espera a curiosear todo lo que había o se movía por allí. Llamó mi atención el paso de una elegante mujer. Era alta, guapa y muy morena.
Vi que evitaba a un mal encarado tipo que la seguía. Al fin, se sentó en mi banco sin mediar palabra. El tipo, tras dudar un instante, se fue. Después ella se presentó y hablamos. Era canadiense.
Tras el aviso de salida subimos al tren.
Pasado Namur, quise compartir el almuerzo con la bella dama, pero al entrar en su departamento un escalofrío recorrió mi espalda. Allí estaba el tipo de París tendido, con un puñal clavado en el corazón. De la mujer, ni rastro.
En Lieja el tren se llenó de policía. Muchas preguntas y pocas respuestas. Nervioso, dejé el tren en Colonia. En el andén vi partir al TEE. En ese momento una explosiva rubia me sonrió desde su ventanilla. ¡Era ella! Lo supe al instante. ¿En qué misterioso asunto andaría liada? Imposible saberlo.

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