Nadie muere de amor (Evelynne Moreno Garcia)

Un día, y un mes, y un año, la sensación de fricción en el pecho fue tan intensa, que llegué a pensar que moría a pasos lentos, un poco como Romeo y Julieta. Luego, alguien me dijo que nadie moría de amor. Que dolía, pero que el corazón está hecho de una forma tan magistral, que con el tiempo como aliado, empieza a reconstruir sus capas internas hasta que deja solo marcas superficiales que se encargan de que crezcas. Ahora, sin miedo a morir de pena, ni de amor, vivo cada día con la sensación de estar subida en mi montaña rusa favorita desde pequeña.
Qué es lo peor que puede suceder, me pregunto mientras voy a toda velocidad cuesta abajo. Crecer. Y, crecer, nunca es una mala respuesta.

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