Para niños de 7 años en adelante (Daniel Henríquez)

Dos semanas tenía el hombre viniendo al mismo lugar, una sala pública de baile. Dos semanas viéndola a ella en la distancia porque no se atrevía a llevar a cabo la plenitud que significa atreverse.
Así, observando lo que hacía ella, la causa de sus aceleradas palpitaciones, repasaba en su mente un libreto de cortejo que le diera la suficiente confianza como para intentarlo.
– Señorita -se atrevió al fin a decir un día- ¿Me concede usted esta pieza?
– Lo siento, señor, es usted muy amable, pero la necesito para terminar el rompecabezas.

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