No me llames (Sasa)

Recuperé el móvil.
Otra vez luzco una nalga cuadrada,
llevo siempre una mano ocupada y hablo sola por la calle.
Vuelvo a saber dónde están en cada momento mis amigos,
tengo pruebas de lo que hice en mi última borrachera
y no se me acelera el pulso en sitios donde no hay cobertura.
Cuando llega una llamada no tiemblo
sino que me alegro.
Estoy permanentemente disponible,
y no me intimida ningún cobarde.
Ya no es un secreto, así que no me llames.

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