Nunca hay suficiente tiempo para amar (Aitor)

Nunca hubo una relación cercana entre él y yo, siempre noté su decepción precipitándose sin compasión sobre mi espalda. Jamás conseguí ser aquello que él quiso que fuera, muy pronto quedó en evidencia el ensayo fallido que yo representaba. El poco cariño que recordé recibir, se transformó en una profunda aflicción demasiado pronto. No hicieron falta muchos años para saber que ninguna de las afrentas y humillaciones sufridas a lo largo de su vida, serían resarcidas a través de la mía. Con el tiempo comprendí que aquel hombre no fue capaz de romper el designio del servilismo al que estuvo sometido y que sufrió al comprobar, que la persona en la que tanta ilusión invirtió, terminaría transitando por su misma alienante realidad. Solo vi cariño en sus ojos mientras la vida lo abandonaba, recuerdo el momento en el que nuestras miradas se cruzaron con reciprocidad, los dos lloramos arrepentidos. Podríamos haber disfrutado de ese amor redescubierto durante mucho más tiempo, si no hubiéramos esperado nada el uno del otro. Sé que esa opción se desvaneció para siempre, pero me gusta pensar que dentro del infortunio de haber perdido a un padre, fue bonito saber que se marchó queriéndome.

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