El oasis (Ana María Parra)

Los bombardeos continuaron. En la huida, las esquirlas de recuerdos me hirieron sin piedad, ¡la sangre derramada incluía a mi familia! Mi negocio de tapices se esfumó.
¡Me robaron! Desmayado,  una bofetada de arena me despertó .
Vacío igual que mi cantimplora, caminé en el terrible anochecer del desierto.  Una vejez prematura me abrazó, caí, quedé tendido.
Una flor rojo-fuego me dio la bienvenida.
¡No vi ningún oasis!  Ella aclaró que el egoísmo me cegó, que logré mi meta ¡pero pasé inadvertidos muchos oasis!, agregó:
-¿Qué importa ahora si ves o estás ciego… si estás vivo o muerto?

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