Otra jornada laboral (Virginia Brito García)

Rosario se arregla frente al espejo, preparándose para una nueva jornada laboral. Se coloca cuidadosamente la peluca rosada sobre el cabello realmente negro. Toma el labial más rojo que tiene y realza su ya exuberante boca. Por último, se ajusta el corsé, levantando los enormes senos, y se coloca las plataformas para llegar al metro setenta. Sale de la pequeña habitación que hace las funciones de casa y avanza hacia la calle de siempre, para esperar al cliente con el que se ha estado viendo la última semana. Al llegar, camina sexy hacia el coche y se dirigen a su mansión. Como es usual, le ata las manos al cabecero de la cama mientras él recorre su cuerpo con la mirada. Pero su cliente se queda helado cuando ve lo que saca del bolso. Acaricia su sexo con la punta de la pistola, mientras él la mira con una mezcla de excitación y pánico.
-Lo siento, cariño. El trabajo es el trabajo.

Un disparo basta para que cese su respiración. Rosario roba todo lo que encuentra a su paso, y concluye así otro día de duro trabajo. Pero antes de volver a casa, para en la iglesia más cercana. De rodillas reza, rogando por su alma.

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