El pozo de los deseos (Nelson Leandro Martínez Mora)

Hace un par de días ya, uno de mis vecinos arrojó un par de monedas al estanque que se encuentra en la parte trasera de su casa y le suplicó, amablemente, el verlo convertido en pozo de los deseos. Sociable hombre además de modesto, todo el vecindario tuvo noticia de su agradable ocurrencia, sin embargo, nadie –hasta esta mañana- había probado el resultado de su gesto. ¿Miedo? ¿Apatía? ¿Desconfianza? No lo sé. Lo único que puedo decir es que, mientras colaboraba con la instalación de la nueva lavadora de mi vecino, aproveché uno de sus descuidos y arrojé una moneda al estanque deseando, de todo corazón, el convertirme en escritor. No sé si hay artificio. No sé si funciona este pozo de los deseos o si solo he perdido mi dinero. Para mí es difícil lanzar cualquier tipo de juicio o conclusión al respecto. Pregunto: ¿pueden estas líneas dar fe de la consecución de mi deseo?

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