Road movie (Fernando Figueras)

Desconfiaba de los sorteos promocionados en las páginas web. La idea de ganar un premio con solo enviar mis datos no estaba dentro de los límites de mi fe. En cambio Ana, capaz de creer hasta en el servicio meteorológico, solía participar en busca de cualquier recompensa. “Espero un golpe de suerte, esas cosas que sólo pasan en las películas”, me decía.
Hasta que, por fin, ganamos una casa rodante.
Como no teníamos auto y ninguno de los dos sabía manejar la retiramos con un remis. En el camino de vuelta, el chofer nos preguntó qué haríamos con el premio. Ante nuestros titubeos, propuso que nos fuéramos de viaje los tres, a la deriva, para concretar una de esas locuras que la gente lleva a cabo en el cine de ficción. “¡Es un alma gemela!”, dijo Ana, sellando el pacto con una sonrisa, y fundimos en negro mientras nos alejábamos de la ciudad con rumbo incierto.
Estamos en el quinto día de nuestro viaje hollywoodense. Vuelvo de pasear por un bosque mudo, intimidado por sus rascacielos rugosos. Con un travelling me acerco a la casa rodante. Del interior llegan notas de placer asordinado. Inspiro y tiemblo en primer plano. Vamos hacia una escena triple equis. O hacia un final slasher.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario