Sin voz (Beatriz C Bravo García)

Me quedé sin voz el mismo día que se me agotó el alma. No quería, no sabía o no podía. Aún no estoy segura. Tres años sin voz y no he parado de gritar. Mira las fotos que has traído, están llenas de recuerdos. Ahí nos dirigíamos a casa y de esa otra aún puedo oler la intensidad de la lavanda del jardín. Fue de aquella primera mañana, la que comenzó de noche disfrazada de eclipse repentino. Antes de normalizarse los cielos oscuros al alba, antes de que las salpicaduras de sangre brillasen junto a las estrellas.

Aún oigo las bombas, retumban, resoplan y combaten con mi grito a ver quién hace más ruido. Todas están calladas fuera, de aquí, del cuerpo, pero todas gritan en mi cabeza. Tres años sin alma y las luces siguen encendidas. No se han podido ir, heladas de miedo por perderse en la oscuridad una vez se apaguen. Yo tampoco me he ido, la sonoridad de tus palabras me mantiene quieta. Te oigo aquí, en mi oído, mientras me meces y me acunas como cuando era niña. Yo estoy dormida, tú sigues fuerte. Tras las bombas, sigo viva, tras el ruido, puedo oírte. Se me agotó el alma el mismo día que me quedé sin voz, pero aún grito y bailo y respiro. No se te ocurra marcharte.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario