Sistema inmunológico

Primero nos vendieron temores por fascículos, después el miedo se instaló en nuestras cabezas de forma indefinida. Nos quedamos con las ideas agazapadas esperando a que pasase la noche más negra.

Pero la luz nunca llegaba.

Y hablábamos de perder cosas que aún nos pertenecían por el simple hecho de saborearlas con la punta de la lengua. Y sentiamos nostalgia de las vidas que no tendríamos por la necesidad de ser felices algunos días al año.

Dejaron hasta nuestra esperanza escuálida y sin darse cuenta nos hicieron inmunes al miedo. Y entonces….

…comenzó la estampida.

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