Teorema de la evanescencia (Juan Ignacio Ferrándiz Avellano)

Al salir de casa aún de madrugada se me pegó el estribillo de la canción que cantaba aquella niña asomada a la ventana.
Como cada día, oculté mis zapatos entre la maleza y me senté descalzo a mendigar a la puerta de la administración de lotería. La gente entraba, compraba su boleto, me daba algún céntimo y yo estiraba la mano para cogerlo sonriendo agradecido mientras entre dientes repetía la canción pegadiza.
Cinco minutos antes de que cerraran reuní toda la calderilla y compré cuantos boletos pude ilusionado. Volví a casa silbando la canción.
a) Al llegar a casa la niña se había hecho mujer y yo me casé con ella comprando un piso con una hipoteca a treinta años.
b) El boleto resultó agraciado con el primer premio del siguiente sorteo, conseguí ser millonario y para pasar el tiempo me hice escritor de pequeños relatos que invitaban a pensar sobre la brevedad de las ilusiones.
c) Todo esto no pasó. Usted no está leyendo esto. Si lo lee, pronto lo olvidará. Todo está a punto de acabar.
Elija una de estas posibilidades como final de la historia; a estas alturas si ha llegado hasta aquí ya habrá advertido que es imposible que haya ningún otro y a fin de cuentas, como lector, tiene.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario