Todos los días se van (DAVID CASADO DOMINGUEZ)

Hago llorar a la gente.
Hago que piensen en el sentido o sinsentido de sus vidas aflorando sus melancolías, pasiones, amores y desamores.
Y lo consigo gracias al sonido casi humano de mi violonchelo «Luthier Vidal».
Brevemente, detienen frente a mí sus vidas rutinarias, saturadas de horarios estresantes, reuniones y citas inaplazables,….se emocionan, me obsequian con unas monedas y luego se van.
Todos los días se van.

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