Una elección, cuanto menos, discutible (Javier Palanca Corredor)

Aunque sabe que la decisión es suya, ella optaría por la simetría heterolateral antes que por la homolateral, porque así la criatura no andaría coja.
Al final, tras meditarlo, el doctor Frankenstein se traga el orgullo y le da la razón a su ayudante. Serán los brazos de ella, con manos mucho más habilidosas, y las piernas de él, mucho más fuertes.
Cuando llega el turno de la cabeza, y por consiguiente del cerebro, tienen dudas, porque si bien ella es la que dijo que leer abre la mente, fue él quien escogió el libro que tanto les ha entusiasmado.

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