Una felicidad bien entendida (Ramón Sánchez García)

En cierta ocasión, poco tiempo ha, mi querida esposa quiso saber cual sería mi reacción ante un posible abandono por su parte a instancias de otro mejor partido; resumiendo: dejarme tirado al largarse con otro tipo. Lo medité durante unos pocos segundos, interesado en el dilema, sin alterarme, en plan inglés; luego la miré directamente a los ojos, algo divertido pero también con un rictus de desamparo esculpido en mi rostro, haciéndome la víctima, y le respondí:
—Con tu actitud conseguirías hacer felices a tres personas. —Me observó alerta, sor-prendida, ¿curiosa?, recelosa, ¿impaciente?, extrañada ¿arrepentida?
—Sí, tú serías feliz por irte con el hombre a quien amaras nuevamente; él se sentiría dichoso por haberte conseguido aprovechándose de un inocente marido; y yo ya no sufriría como ahora viéndote entonces feliz a ti.
Todavía no me ha explicado si la lágrima que se enjugó a toda prisa, dándome la espalda, avergonzada quizás, fue por mí, por ella o por el presunto él. O por los tres.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario