Mi vieja máquina de escribir (Andrés Sánchez Gallardo)

Mi vieja máquina de escribir, espera en una esquina de la habitación, que nuevamente la acaricie; sola, abandonada y polvorienta, me suspira, gime, pero no sé qué responderle.
Si ella supiese, que ha muerto algo muy dentro de mí, si lograra entender que la candidez e inocencia me han abandonado, que tal vez, mi dolor y angustia, son mayores que los de ella; pero tal vez, sea inútil explicárselo.
Mi vieja máquina de escribir, me llama, suspira, me grita, diciendo: “que me necesita”, ni se imagina, que la necesito, más de lo que ella a mí. Que añoro sus tecleteantes melodías, que por mucho, llenaron de alegría, mi desgarrada alma infantil y marchito corazón.
Todo está muerto, todo es inútil, ¿Para qué escribir?, ¿Quién leerá, lo que tengamos que decir?, ¿leerán de sufrimiento y desesperanza?, ¿de decepciones y viles traiciones?, ¿de enemigos o amigos ficticios?; tal vez no.
Ella seguirá llorando en su obscuro y desolado rincón y yo en el mío; intento decirle algo, pero no puedo, quisiera tenerla entre mis brazos y consolarla, pero apenas un murmullo puedo esbozar y no me escucha, como quisiera decirle:     “amiga, lo siento mucho”, “lo lamento, vieja.

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1 comentario
  1. Mi vieja maquina..profundo..cuantas cosas se pudieron decir a través de sus teclas..y el sentimientorasgolo que pudo ser y no fue..excelente

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