Visita a un Cuadro: Klimt y Hilda (Pablo Galego V.)

Hilda se dejó seducir por la atracción creativa de Klimt.Él sucumbiría para siempre en su dulce y bella juventud.
Ambos quedarían atrapados entre lienzo y pincel en luminosos colores de pasión y limerencia.
Pasado el marco del cuadro,Klimt te mira e invita a acceder a sentimientos, sensibilidad y percepción; a la curiosidad,osadía e imaginación;a la calidez de la estancia donde habita la intimidad de ellos dos y ese primer plano de Hilda pelirroja y cabellos húmedos; desnuda sudorosa,con las piernas entreabiertas plegadas hacia atrás, yace recostada sobre una blanca sábana en el diván del estudio. Su rostro sosegado, la placidez en sus ojos cerrados,los labios entreabiertos y relajados sugieren los últimos e intensos instantes del éxtasis, rodeada en una cálida e inmensa eclosión de placer en luminoso multicolor o arrebol, rodeada de corazones de oro e inquietantes  espirales y círculos. Tras estos últimos asomaba dejándose entrever tímidamente Gustav Klimt,maduro,desaliñado, en sandalias, cubierto por una amplia y delgada túnica de color gris azulado abierta hasta el pecho.Él esboza una lábil sonrisa sabiéndose dueño de ese instante para siempre, y a Hilda objeto de nuestro deseo.

Categorías



Cada lunes publicaremos la lista de los relatos más votados en la web y en redes sociales.

El número de votos conseguido solo será visible al final del Certamen.

Deja un comentario